Mostrando entradas con la etiqueta Teoría del Arco Iris. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teoría del Arco Iris. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de marzo de 2012

Teoría del arcoiris (Federico García Lorca y Juan Carlos Mestre)

Un anticipo de lo que está por llegar. 

Esta preciosidad va a formar parte de uno de nuestros próximos libros "Teoría del Arcoiris" de Federico García Lorca ilustrado por Juan Carlos Mestre. 

Juan Carlos Mestre es poeta y artista visual, (aquí más info) (aquí su web), con un imaginario selvático y abrumador que ha conseguido elaborar un universo íntimo y evocador, con una huella personal de gran calado pero a la vez cercano,  sabiendo acariciar e interpretar magistralmente el mundo lorquiano. Estamos convencidas de que nadie mejor que Mestre podría haber ilustrado a Lorca, dos enormes poetas en un libro que será una verdadera obra de arte, ya que la fuerza metafórica lorquiana entabla un diálogo paralelo con las imágenes poéticas de Mestre que a su vez desarrolla su propio decir, su propio discurso de la forma, el color y la belleza.

Esta  es una de las joyas que ilustrará "La nana del caballo grande". Esperamos que os guste tanto como a nosotras. 

...Nana, niño, nana.
¡Ay caballo grande
que no quiso el agua!
¡No vengas, no entres!
Vete a la montaña.
Por los valles grises
donde está la jaca.

Mi niño se duerme.
Mi niño descansa.
Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
Duérmete, rosal.
que el caballo se pone a llorar....

(fragmento)

martes, 16 de agosto de 2011

la cocodrila y los libros: duerme tranquilo Federico, nosotros recitaremos tus versos.

 
 
El próximo 19 de agosto se cumplen 75 años de la ejecución de Federico García Lorca. Injusto acallar a la palabra y a la libertad, a la voz del pueblo. Con él mataron también a la poesía.

Nana del caballo grande

Nana, niño, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
El agua era negra
dentro de las ramas.
Cuando llega el puente
se detiene y canta.
¿Quién dirá, mi niño,
lo que tiene el agua
con su larga cola
por su verde sala?

Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar.

Las patas heridas,
las crines heladas,
dentro de los ojos
un puñal de plata.
Bajaban al río.
¡Ay, cómo bajaban!
La sangre corría
más fuerte que el agua.

Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar.

No quiso tocar
la orilla mojada,
su belfo caliente
con moscas de plata.
A los montes duros
solo relinchaba
con el río muerto
sobre la garganta.

¡Ay caballo grande
que no quiso el agua!
¡Ay dolor de nieve,
caballo del alba!
¡No vengas! Detente,
cierra la ventana
con rama de sueños
y sueño de ramas.

Mi niño se duerme.
Mi niño se calla.
Caballo, mi niño
tiene una almohada.
Su cuna de acero.
Su colcha de holanda.

Nana, niño, nana.
¡Ay caballo grande
que no quiso el agua!
¡No vengas, no entres!
Vete a la montaña.
Por los valles grises
donde está la jaca.

Mi niño se duerme.
Mi niño descansa.

Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
Duérmete, rosal.
que el caballo se pone a llorar.

miércoles, 27 de julio de 2011

MEDIO PAN Y UN LIBRO (LORCA)

Hemos recuperado este texto fantástico y siempre actual de Federico García Lorca, en el blog de la librería La Tramontana (Sitges, aquí), nos ha llevado a otros textos maravillosos como la conferencia del autor sobre las nanas (aquí, y en el libro Conferencias de la editorial Comares/Huerta de San Vicente), y de ahí, a tener unas ganas locas de ver nuestro libro: La teoría del arcoiris (selección de poesía de Ferderico García Lorca)  ilustrado por Juan Carlos Mestre (aquí). 

Inauguración de la biblioteca del pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. 
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.


F.G.L.
PD: La cocodrila está en la playa y os desea un feliz verano.